Comentario:
Por: Alexander Ortiz
Libro:
“Carta a un joven profesor” de Philippe Meirieu
Por: Alexander Ortiz
El libro de Philippe Meirieu es una invitación abierta que
pone a reflexionar a cualquier ser humano sobre la educación en general; y a
los y las docentes en especial, los orienta a meditar sobre aspectos que
sobresalen día con día en el trabajo diario de la profesión.
El autor señala que ser educador (a) es una labor colmada
de obstáculo y situaciones -en algunos casos difíciles y otros no- que
funcionan como un puente para establecer lazos entre los diversos agentes (docentes,
estudiantes, padres y madres, comunidad, etc) que intervienen en el proceso de
enseñanza aprendizaje. Abismos, con los que hay que lidiar y tratar de sacar el
máximo provecho. Cada uno de los fenómenos que se vayan presentando en el salón
de clases sirven como una guía para dar sentido y desarrollar destrezas que nos
servirán para enriquecer la labor diaria que realizamos como profesionales de
la educación.
A lo largo del libro, se evidencia un esfuerzo por plasmar
algunas inquietudes que tienen los y las docentes alrededor del mundo pero
contadas desde una experiencia personal. El mismo, funciona como un excelente manual,
que hace al y la docente autoreflexionar sobre lo que estamos haciendo con
nuestros (as) estudiantes y el alcance que tiene la profesión en cada uno (a)
de esos sujetos.
Bajo estas premisas, el autor hace mención de una serie de
conceptos implícitos y otros no tan explícitos como el de “Educación
Transformadora”, “Pedagogía Crítica”, “Automotivación y motivación”, aunque no
se mencionan directamente como lector podemos asumir que el literato, quiere
poner en evidencia que la educación de calidad nace cuando hay una conectividad
cultural, histórica y ambiental entre el y la docente, y el y la estudiante.
Si el y la educador (a) saber manejar todo aquel imaginario
de símbolos, creencias, costumbres, etc; que se crean individual o
colectivamente, y que adquieren sentido por factores como la historia, el
espacio geográfico, la herencia cultural, y el referente comunicativo, entre
otros podrá comprender mejor a cada uno (a) de sus estudiantes y obtener
grandes resultados.
Como lector me caló el componente de la “Educación Transformadora”, puesto
que lo que pretende es hacer una meditación por encima, con el objetivo de marcar
y establecer un espacio donde las diferencias de los y las estudiantes sean
respetadas; y las garantías en derechos humanos que poseen tanto docentes como
estudiantes, reconocidas.
Las premisas del libro giran en torno al rol de la
profesión, y de la función de los y las docentes como agentes de cambio. Cada
argumento, se centra en poder hacerle ver a él y la estudiante que posee
herramientas para hacerle frente a los fenómenos de desigualdad social que los
rodean, pero para ello el y la docente deben creerse su papel.
La profesión de educador, a pesar de ser oficio noble y con
siglos de existir, tiene la obligación de dar armas a sus estudiantes para
reconocer la realidad que viven como actores sociales que componen una sociedad
con pleno disfrute de la dignidad que posee cada quien como individuo.
La educación debe luchar para convertirse en un elemento
que permita la igualdad social, el reconocimiento de oportunidades para el
cambio y generador de políticas que trasciendan y devuelvan a las personas el
reconocimiento digno en la sociedad, llámese que este provenga de una clase
social alta, media o baja.
La profesión debe servir como vehículo, que otorgue a sus
protagonistas voces activas y fundamentos para denunciar atropellos que lo
ilegitimen como un ser con garantías universales plenas. La educación es un
parámetro para aprender a realizar una adecuada lectura y conocimiento del
entorno, la historia, los factores referentes a la cultura de nuestro pueblo,
es decir, de las condiciones que nos hacen ser un pueblo inmerso en aspectos
justos e injustos.
Como docentes, hay que tener presente que se trabaja para
mejorar la vida de seres humanos y no de objetos materiales. Cuando el ser
humano está capacitado para hacerle frente a la realidad inmediatamente que le
rodea, puede aspirar a tener un mejor nivel de vida y a largo plazo, impactar
los sistemas que le rodean.
La premisa básica de la profesión debe girar en torno a
formar agentes críticos, dar espacios para que él y la estudiante puedan
denunciar. Además, de sembrar la semilla para que los y las alumnos (as) puedan
visualizar los aspectos por los que deben luchar si quieren garantizarse un
lugar donde impere el respeto y los derechos humanos fundamentales.
Lo importante es poder mantener relaciones que permitan que
cada uno de estos actores sobrevivan y crezcan. De ahí la importancia, que en
los centros educativos se establezcan lazos no anómicos si se quiere sacar
adelante lo que llamamos y conocemos como Estado Social.
Lo
rico del tema, es que permite visualizar el elemento potenciador de una
educación cuya labor radica en generar mecanismos que permitan visualizar los
derechos que poseen todos y todas como seres humanos, y que son inviolables
según las leyes. La pregunta obligatoriamente nos remonta a analizar y cuestionar
el papel que nuestro sistema educativo cumple en la formación de este fenómeno?.
El
sistema educativo debe partir que todos y todas somos distintos, y aprender a
utilizar esas diferencias para enriquecer el paradigma de aula; para no caer en
la violación de derechos consignados como derechos humanos.
Desde este punto de vista, los derechos humanos, se
entienden como aquel constructo donde las garantías fundamentales que posee un
individuo, ya sea, adquiridas por una vida en un colectivo social, respetando
diferencias con otros grupos. O los derechos adquiridos, por su condición de
dignidad humana que lo que catalogan como un ente individual y que lo hacen
único. Esas diferencias, son las que le dan un rol protagónico a aquella labor
que realizamos como docentes entre cuatro paredes y muchas veces colmadas de
obstáculos.
Independientemente desde la concepción donde se vea, estos
atributos adquiridos por ambos procesos, no se pueden separar o dividir. Es
decir, el ser humano los posee en cualquier condición o circunstancia. Sin
embargo, tampoco se puede garantizar que el individuo luche por el respeto de
esas garantías que su condición de ser humano le otorgan si no cuenta con un
sistema social educativo que le ayude a visibilizar cada una de sus derechos.
Desde este punto de vista, la educación se convierte en uno
de los aspectos más relevantes para llegar a conseguir un comportamiento
determinado y que preexista a lo largo del desenvolvimiento del ser humano en
sociedad, y que le sirvan para dignificar la condición de ser humano que posee
en cualquier situación que la vida le pueda presentar. Esta visibilización
desde la educación, implica el reconocimiento de valores personales que ninguna
persona o institución puede pasar por encima.
Lo anterior, poner a pensar que las aulas son sistemas donde
él y la estudiante aprenden a comprender conceptos que posteriormente, le
servirán para su desarrollo humano en sociedad. En la realidad, un mínimo
fenómeno que se ocasione en las aulas tiene grandes repercusiones en los
sistemas sociales, políticos y económicos de las naciones, vistos desde el
punto de vista jurídico como institucional. Ante tal paradigma, según Philippe
Meirieu el rol de la profesión, y de los y las docentes como agentes de cambio,
se centra en poder hacerle ver a él y la estudiante que posee herramientas para
hacerle frente a los fenómenos de desigualdad social que los rodean. No
importan las condiciones internas o externas que prevalezcan, el objetivo debe
cumplirse y visualizarse a toda costa.
Desde esta perspectiva, vistas como elementos que
identifican la esencia del ser humano en general, que poseen tanto hombre como
mujeres, y que se encargan de permear conductas socialmente aceptadas, sin
importar si debe luchar contra corriente para conseguirlo.
El autor menciona que la profesión de educador, a pesar de
ser oficio noble y con siglos de existir, tiene la obligación de dar armas a
sus estudiantes para reconocer la realidad que viven como actores sociales que
componen una sociedad con pleno disfrute de la dignidad que posee cada quién
como individuo.
Los y las docentes están viviendo tiempos en los que deben
luchar para convertir su labor en un elemento que permita la igualdad social,
el reconocimiento de oportunidades para el cambio y generador de políticas que
trasciendan y devuelvan a las personas el reconocimiento digno en la sociedad,
llámese que este provenga de una clase social alta, media o baja.
La profesión debe servir como vehículo, que otorgue a sus
protagonistas voces activas y fundamentos para denunciar atropellos que lo
ilegitimen como un ser con garantías universales plenas. La educación, es un
parámetro para aprender a realizar una adecuada lectura y conocimiento del
entorno, la historia, los factores referentes a la cultura de nuestro pueblo,
es decir, de las condiciones que nos hacen ser un pueblo inmerso en aspectos
justos e injustos.
Como docentes, hay que tener presente que se trabaja para
mejorar la vida de seres humanos y no de objetos materiales, este debe ser un
argumento de automotivación diaria. Cuando el ser humano está capacitado para
hacerle frente a la realidad inmediatamente que le rodea, puede aspirar a tener
un mejor nivel de vida y a largo plazo, impactar los sistemas que le rodean. La
premisa básica de la profesión debe girar en torno a formar agentes críticos,
dar espacios para que él y la estudiante puedan denunciar y no se pasen por
alto sus derechos humanos legitimados. Además, de sembrar la semilla para que
los y las alumnas puedan visualizar los aspectos por los que deben luchar si
quieren garantizarse un lugar donde impere el respeto.
Las políticas del MEP, deben tener la capacidad de afrontar
los retos del presente y del futuro, partiendo de un adecuado manejo y
racionalización de los recursos disponibles para llegar a este fin.
Desde esta visión integral, la educación juega un papel
fundamental y un reto en sociedades como la nuestra. Si la administración de
los recursos educativos no se enfoca a alcanzar esta meta, las repercusiones en
la vida del individuo se evidenciaran más adelante. Los jóvenes que tienen una
deficiente educación difícilmente podrán obtener un trabajo que les permita tener
una adecuada calidad de vida y como no tienen posibilidades sus derechos
humanos se pueden ver lesionados en aspectos como lo laboral. Al no tener
posibilidades, este individuo opta por robar, pedir o conformarse con sus
paupérrimas condiciones sociales, por ende, una violación a los derechos
humanos universales.
Ante tal marco de referencia, se hace necesario realizar un
bosquejo y establecer cuáles son las necesidades de mejora que pide a gritos
nuestro sistema educativo. Como docente y agente de cambio nos corresponde a
nosotros ir modelando esa pieza si queremos lograr transformaciones en un
corto, mediano y largo plazo. El objetivo consiste en crear mecanismos para
evidenciar los obstáculos citados y buscar soluciones acorde a cada una de las
necesidades que poseen los y las protagonistas. Es pegar el grito al cielo no
solo por pegarlo, sino para buscar soluciones asertivas.
El reto del docente es poder hacer del salón de clases un
lugar donde se promueva la igualdad, donde el niño y la niña aprenda que el
maestro o la maestra no es superior a él y que está ahí para poder resolver
problemas matemáticos, sino que es un guía y un apoyo para poder solventar
conflictos que van más allá del salón de clases. Cuando el niño y la niña,
siente que la educación que recibe le sirve para algo el educador ha logrado
sembrar en él la semilla para luchar por un mejor futuro y no dejarse derribar
fácilmente por las adversidades. Para poder realizar este proceso hay que
reconocer que el y la docente primero debe creerse y darse su lugar.
Solo es detectando los factores externos e internos que
repercuten en el logro de la calidad educativa que se puede llegar a un cambio
satisfactorio. Es necesario afirmar, que la problemática que envuelve a la
educación, es responsabilidad del alumno y la alumna, los padres de familia y
el profesor y profesora; y no únicamente del sistema educativo. Ante tal
realidad, no se debe señalar como culpable sólo a uno de ellos porque el éxito
o fracaso está ligado a los factores que hacen posible que este fenómeno cobre
vida.
Aunque el sistema educativo le dicte al maestro y la
maestra que es responsable de transmitir la cultura y garantizar el respeto por
los derechos que posee cada persona según su condición de ser humano según el
marco conceptual del Ministerio de Educación Pública de Costa Rica (MEP).
La sociología nos sirve para abrir los ojos, no podemos negar que en la actualidad
luchamos contra una corriente de aguas bravas, como docentes hay que estar seguros
que nuestra labor pedagógica es importante, solo por medio de una educación de
calidad se saca adelante cada uno de los sistemas que componen el país: social,
políticos, económicos, de salud, etc. Realmente debemos estar comprometidos, si
queremos sacar desarrollar en nuestros estudiantes destrezas y habilidades que
los faculten para hacerle frente a los tiempos venideros y el atropello a los
derechos humanos que trae consigo el fenómeno de la globalización.
En síntesis, la meta es buscar elementos que permitan
modelar una educación integradora y que permita visualizar las garantías
humanas fundamentales que poseemos tanto docentes como estudiantes dentro de la
nación y las instituciones que la componen.
Referencia:
Meirieu, Philippe. (2006). Carta a un joven profesor. Barcelona, España: Editorial GRAO.
Referencia:
Meirieu, Philippe. (2006). Carta a un joven profesor. Barcelona, España: Editorial GRAO.
Comentario:
“Reglamento
del Régimen Académico Estudiantil” de la UCR
Por: Alexander Ortiz
En más de 70 años de historia la
Universidad de Costa Rica ha crecido a pasos de gigante. Su tradición
académica, su labor social y accionar en investigación han dado lineamientos para
adecuar el fin último de la UCR a las necesidades específicas que presentan sus
estudiantes.
El ranking de las mejores universidades
del mundo lo señalan, la UCR ocupa un lugar privilegiado entres los principales
centros de enseñanza de Latinoamérica y el mundo. La preparación y formación
que reciben sus estudiantes y la proyección y guía que quieren brindar los
docentes y profesionales de distintas indudablemente son un aporte importante a
la sociedad costarricense.
Poder plasmar estas premisas es un
comentario es una labor difícil. Buscar los mejores argumentos para describir
como la Universidad de Costa Rica se ha preocupado por crear políticas,
reglamentos y normativas que amparen tanto al cuerpo docente como estudiantil,
es una labor exhaustiva y con raíces humanistas sentidas a kilómetros de
distancia.
Con la lectura del documento, como
estudiante y futuro profesional, puedo mencionar que el reglamento del régimen
académico estudiantil es un documento que nace como una solución para evitar
ciertas arbitrariedades que pudieron darse en los orígenes de la casa de
enseñanza.
Hoy día, los y las estudiantes que
pertenecemos a esta institución estamos consciente que poseemos derechos y
deberes inalienables. Las políticas académicas de la Universidad son claras, el
discurso de la equidad, la justicia, las garantías individuales y los
fundamentos históricos de la educación costarricenses son notables.
El reglamento es documento que permite
esclarecer la visión que poseen los estudiantes cuando ingresan por primera vez
en la institución, da pautas para comprender conceptos que en un inicio
resultan confusos y de trámites que para muchos parecen no existir o por lo
menos, realizables.
Es una forma de ejecutar acciones para
que la proyección de los seres humanos que ahí se forman se logren venciendo
grandes abismos del siglo XX versus los del siglo XXI, el objetivo es ver la
educación desde otro paradigma y desde muchas vertientes.
El cambio de paradigma latente en el
documento consiste en que el y la docente tengan la capacidad de poder brindar
otros recursos al y la estudiante en su camino profesional, con el fin que
estos y estas puedan aplicarlos a cada una de las realidades que les envuelve.
El reglamento sirve como una guía de
orientación de los procesos académicos que se avecinan en los años de formación
profesional. Es un empuje para que los agentes del cambio puedan contextualizar
ciertos aspectos que el primer año de la universidad parecen complicadísimos
pero que poco a poco se esclarecen a lo largo del proceso.
El documento, lo que pretende evitar es
que se sigan cometiendo arbitrariedades y desapegos académicos. En muchos casos,
los derechos y garantías de los y las estudiantes son violados por
profesionales sin escrúpulos que se aprovechan del desconocimiento de los
primeros para cometer los peores crímenes –tal y como lo haría un criminal de
cuello blanco-.
Conocer este tipo de publicaciones
proporciona al estudiantado herramientas para defenderse ante ciertas
situaciones académicas; o que la vida misma se encarga de establecer como
barreras. No es que diga que poseer una discapacidad o una necesidad sea motivo
de una barrera para el logro profesional, pero conocer los aspectos que se
mencionan en el reglamento del régimen académicos estudiantil es una ventaja
comparativa a la hora de solicitar ciertas adecuaciones, evaluaciones y otras
consideraciones. (por decir un ejemplo concreto).
Desde el momento que conocemos, las
políticas que la universidad pone para la defensa de nuestros derechos como
estudiantes, servirán como una garantía que nos ayudará a que el aprendizaje tome
mayor significado. Estar al tanto de las herramientas que puedan ser aprovechados
para culminar con éxito el proceso es un fenómeno que muchas instituciones
poseen.
Por lo tanto, el reglamento es una guía
para que el docente pueda trabajar a partir de los intereses que posee cada uno
de sus estudiantes. Sirve como un mecanismo para moldear la labor del y la
docente, y para que este se adecue a las necesidades que poseen cada uno de sus
alumnos o una población de estudiantes especifica.
El reglamento de régimen académico
estudiantil, es un primer acercamiento para poder crear modelos que rompan con
los métodos arcaicos y poder aplicar métodos modernos, que sirvan como un eje
de defensa a las injusticias que muchas veces se cometen en los salones de
clases. Cuyas consecuencias se centran en sacar al y el estudiante del mismo
sistema educativo y destinarlo a quedarse sin optar por mejores y más variadas
oportunidades.
Pero definitivamente, la educación
costarricense debe enseñar a sus estudiantes a construir procesos de
aprendizaje diferentes y enseñarlos a buscar y estar al tanto de múltiples
aspectos que le servirán para salir adelante en ese enorme dragón que significa
estar en la universidad.
Con la lectura del documento pude
analizar aspectos de los cuales tenia un enorme desconocimiento. Me llamó la
atención como pasamos varios años de nuestra vida sin conocer ciertos
lineamientos que de saberlos nos simplificarían la vida en varios aspectos.
La UCR invierte grandes cantidades de
dinero por establecer parámetros orientativos que sirvan al estudiante como una
base para evitar un mal sabor de boca en el largo camino que le espera como
profesional.
Sin embargo, la misma institución no se
encarga de divulgar por un buen canal de comunicación la existencia de estas
políticas que simplifican la vida tanto de docentes como de estudiantes a la
hora de realizar una consulta.
Referencia:
Reglamento del Régimen Académico
Estudiantil. (2012). Universidad de Costa Rica, San José, Costa Rica. Versión
impresa.
Comentario General:
Taller de
Competencias.
Por: Alexander Ortiz
Desde la visión de la expositora, la educación juega un papel fundamental
y un reto en sociedades como la nuestra. Las capacidades del ser humano están siendo
visualizadas desde una visión sumativa y descuida las cualidades, desempeños,
conocimientos y valores que posee el individuo.
Ante tal marco de referencia, se hace necesario realizar un bosquejo y
establecer cuáles son las necesidades de mejora que pide a gritos nuestro
sistema educativo. Como docente y agente de cambio nos corresponde a nosotros
ir modelando esa pieza. Si queremos lograr transformaciones en un corto,
mediano y largo plazo lo ideal es establecer mecanismos para desarrollar
enfoques innovadores y que rompan los paradigmas tradicionales.
Hacer un planeamiento diferenciador e integrador en las aulas es posible.
La necesidad de crear destrezas para evaluar el desempeño es posible, lograr la
bidirreccionalidad y calidad en el contexto y curriculum es posible. Lo que no
es posible es que la inteligencia del niño se mida con números y con cuadernos
llenos. La pregunta es, dónde quedaron aquellos espacios para que el niño pueda
formar su propio aprendizaje y que le permitan hacerle frente a los problemas
que la vida cotidiana trae consigo.
En igual medida, la educación debe caracterizarse por romper paradigmas,
considerar las competencias básicas que posee cada uno de los estudiantes y
valorar de que forma puede proponer un contenido que se incline a desarrollar
destrezas para la resolución de problemas mediante técnicas participativas, que
proporcionen pensamiento crítico y análisis.
Comentario General:
Taller de Indagación.
Por: Alexander Ortiz
El taller de indagación consistió
en una pincelada acerca de cómo un docente puede incitar a sus estudiantes a
generar técnicas que propicien la adquisición y formación de su propio
aprendizaje. Las actividades en el taller demostraron que un tema simple puede
convertirse en un tema complejo y viceversa.
Lo ideal en este sentido, es
lograr que el estudiante desarrolle mecanismos para la investigación por si
mismo. Bajo este contexto, el papel del docente radica en ser un ente
orientador que guíe al estudiante a propiciar actividades para la observación, generación
de hipótesis o preguntas, la experimentación, obtención de datos, análisis de
resultados y elaboración de conclusiones.
En este paradigma, el papel del
estudiante se basará en generar procesos metacognitivos que sirvan para generar
resultados enriquecedores con el objetivo de darlos a conocer y beneficiar a
otras poblaciones que viven los mismos problemas o similares.
El método científico,
lamentablemente en algunos centros educativos es visto como una carga y no como
un complemento al currículo que se desempeña día con día. El mejor ejemplo de
esta tesis son las ferias científicas, a los estudiantes no se les da las
pautas adecuadas para que puedan desarrollar proyectos trascendentales y a los
docentes en el peor de los casos les da pereza desarrollarlos.
En todo fin como estudiantes
estamos a tiempo de cambiar esta percepción y generar condiciones para que el
estudiante adquiera conocimientos significativos y que lo conlleven a ser una persona
exitosa en la vida.
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